sábado, 1 de marzo de 2014

Capítulo 1: Despertar en el olvido

Desperté en medio de todas las rocas duras y pesadas, y entre especies de metales filosos y fríos, sentía mi cuerpo muy débil y muy dolorido mientras trataba de moverme entre todos los escombros sin caso alguno y en esos momentos escuchaba como se rompían más partes de la cueva en la que estaba atrapado, corría el tiempo y se escuchaba más la muerte absoluta, deje de tratar y me quede mirando el techo del lugar con la poca luz que había, pensaba…” que paso?...porque estoy aquí?...no me acuerdo…yo…yo…y…y…” en ese momento me di cuenta de la aterradora verdad, no sabía quién era, no recordaba mi nombre y solo pensarlo me dolía, me desesperaba…me aterraba, no sabía que paso conmigo, ese sentimiento que sentí en ese momento fue de TOTAL RENDICION, de que valía hacer un esfuerzo para salir?, gastaría lo poco de fuerzas que tenía, tenía poco tiempo y eche la mayor parte por pensar en lo que sucedió y si salía…que haría? No sé quién soy ni que paso, estando lastimado de la forma que estaba no aguantaría mucho a pie, eche mi vida a mi suerte pero en ese momento de completo silencio, una voz angelical de una pobre chica atrapada pidiendo ayuda no muy lejos de donde yo estaba y decía.

-Satou!...estas bien?! Ayuda!...no puedo moverme!...tengo una roca muy grande sobre mí!...no quiero estar sola…no quiero estar sin ti!!...- esas palabras por  alguna razón me motivaron a intentar salir sin importar si moría o no tenía fuerzas, mi instinto era mucho como el de animal, debía salvarla pero las rocas del techo cayeron.

Las rocas caían con tal fuerza tapando todo, seguía luchando por salir hasta que logre zafarme, pero unas rocas del tamaño de pelotas cayeron en mi cabeza, aun manteniéndome de pie miraba a todos lugares desorientado tratando de buscar a esa chica con desesperación  y escuche su grito de dolor cerca detrás de mí y gire rápidamente lanzándome a sacarla antes de que las rocas terminen con ella, llegue y la vi, su hermoso rostro cubierto de sangre que salía de su frente y rocas aplastando sus piernas, eran grandes, imposibles de mover pero hice el intento empujándolas con fuerza moviéndolas a un lado y la levante teniéndola en mis brazos y le dije.

-estoy aquí…ahora te sacare…-la mire fijamente cubriéndola-

-sonrió y toco mi mano débilmente y dijo- Satou…sabía que vendrías por mi…
Esa feliz sonrisa en medio de esta destrucción, era resplandeciente y cálida como si nada estuviera mal, con su voz algo débil pero tan hermosa como su pelo castaño y ojos azules, quería quedarme con ella y no soltarla, sin importar si nos aplastaban las rocas, sentí esa sensación apenas verla…a lo que llaman felicidad y más creo…pero.

-aaaaaahhhh!!!...-grito de dolor y yo reaccione rápido, buscaba la salida desesperadamente, no iba a dejar que muera aquí, vi una débil luz a lo lejos y corrí rápidamente hacia ella, no importaba donde me llevara, era mejor que esta muerte directa.

Salí con ella en brazos y todo se derrumbó detrás nuestro haciendo una nube de humo, caímos al suelo sobre el césped verde, levanté un poco la mirada viendo donde estábamos y era en medio de un bosque hermoso, mire la cueva tapada totalmente en eso ella toca mi mejilla con cariño y la miro, note que me veía con la mirada perdida y me dijo.

-Estas lastimado Satou?...estas herido?...contéstame si?...-aun con la mirada perdida sonreía y le conteste-

-Eres…ciega?...-la miraba sorprendido mientras tras escuchar mis palabras su rostro  cambiaba de una mirada feliz a una triste y le empezaron a brotar de sus ojos unas pequeñas lagrimas brillantes como diamantes-

-Mientras sus lágrimas caían hiso una sonrisa forzosa-…e-está bien….si…soy ciega y me llamo…-con sus débiles manos sostuvo mi rostro y movió la cabeza hacia mí como si me miraba mientras aun le caían lagrimas cubiertas de tristeza de sus débiles ojos azules-…Nana Katsuki…

-Nana…quiero saber…c-como me llamaste?...me conoces?...-la mire directamente a sus ojos perdidos sosteniéndola con delicadeza-

-Si…te conozco ase…tiempo…te llamas…-cerro sus ojos tristemente y empezó a caerle más lágrimas y sus labios temblaban tratando como de tenerlos cerrados-Satou…Matsukiri…y…aaaahhh…empezó a gemir de dolor mientras que de su boca caía sangre lentamente-

Quede sorprendido al verla, busque sin perder tiempo la causa del dolor tremendo que sentía, cuando la gire, en su espalda tenía clavada un gran pedazo de metal, lo agarre despacio el material metálico, vi que mis uñas eran largas y afiladas color negra, estaba atónito con todo lo sucedido pero aun así agarre el metal y en ese instante de su boca empezó a escupir el líquido color escarlata.

Ver su estado me aterro y solté el objeto que la hería, supe que si se lo quitaba moriría rápidamente, pero sino sería lo mismo y sufriría más hasta morir, si tenía que elegir cometería un grave error.

-Q-que…debo hacer?...que?...-estaba totalmente inútil en la situación-

-je…je…-sostuvo mi mano y la mire-…no te…preocupes…has hecho…lo que…pudiste…siempre me…rescataste…y estuviste a mi…lado…-sonrió felizmente con esfuerzo-

-P-por…porque sonríes?...estas por morir…que éramos que me conoces Nana…dímelo…-la mire fijamente-

-Haciendo lo posible para respirar mientras caía mas sangre de su boca dijo-no te preocupes Satou…solo ve…al pueblo greendays…busca cerca de allí…mi casa…-sonrió débilmente- nuestra casa…es la única…con color único..aaahh…

-Nuestra casa…acaso…nosotros…-la mire tristemente y la sostuve sabiendo que no podía hacer nada abrazándola-Nana…me quedare hasta…

-Lo se…-sonrió acariciando mi mejilla mientras que el color azul de sus ojos se apagaba lentamente- acércate…si?...

-S-si…-me acerque y en ese instante con ambas manos sostuvo mi rostro acercándome al de ella hasta que nuestros labios se tocaron, en el momento me sorprendí pero parte de mí siguió besándola, mientras que de mis ojos cerrados sentía como caían débiles lágrimas, sus manos y las mías se tomaron, nos miramos y ella empezó a llorar mientras que sus ojos se cerraban lentamente y la abrase, hasta que su delicada mano soltó la mía, en ese preciso instante recordé a mi amada muerta en brazos, con la otra mano quite con fuerza el metal que tenía clavado en su espalda mientras que repentinamente empezó a caer lágrimas de dolor y la abrase seguido de un grito que callo el bosque.

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